jueves, 30 de junio de 2011

Como si la inspiración se escapase a cada bocanada de aire.

 Como si nada sirviese para apaciguar
este hambre que me da punzadas en las costillas.
 No es hambre alimentable;
no se satisface si le doy de comer,
y tal vez tenga más de sed que de hambruna.
 Me deja dentelladas en los costados,
agita mi alma hasta dejarme sin aliento,
bombea mi sangre y me revienta las venas,
y todo lo que hago,
todo lo que intento,
la hace un poco más vívida,
un poco más ardorosa en la piel.
 Como hambre de compañía, y sed de deseos.
 No se puede mezclar dos dolores punzantes, pero...
es todo lo que tengo.
 Es una pena.

Y debo vivir con ella.

Esto es lo que termino haciendo
 después de una prueba de lenguaje .
A veces, hasta hago de mi mesa arte.

1 comentario:

  1. Es lo que me hace falta a mí, jugar un poco más con el lenguaje.

    Eh, pero que resultó algo lindo (:

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