Éramos un montón de héroes, y nadie se dio cuenta. Tú no sabes lo que duele, ¿cierto? No sabes cómo se siente saber que salvaste a todo el puto mundo de ser corrompido, destruido devorado, y la mierda que se te ocurra, pero que nadie se haya dado cuenta.
Nadie se dio cuenta, y lo nuestro fue ÉPICO. Más grandioso que una batalla, que el despegar de un cohete. Los liberamos de la muerte segura, y ni siquiera dijeron "gracias" cuando todo acabó. Se limitaron a seguir transformando O2 en CO2, a continuar con sus monótonas vidas.
Suerte que los irracionales, todos los que estaban desde siempre en nuestro lado, sí se dieron cuenta. Sí dijeron gracias, y respiraron concientes de que seguían haciéndolo gracias a nosotros.
Aún así me siento frustrado, DS. Y me sorprendo cuando te veo y sigues como siempre: fría, vacía, buscando algo más a lo que aferrarte, pero nunca desmoronándote. Te mantienes en pie con la frente erguida, como la diosa que siempre debiste ser.
Eres una amazona, una diosa, una tirana y una líder, todo en el cuerpo de una irracional, una paria social que nadie tomaba en cuenta y a la que todos humillaban por la calle cuando veían el color de sus ojos.
Tus ojos rojos, DS. Esos que tu sentías como tu letra escarlata personal. Los odiabas, pero ahora recuerdalos como lo que son.
Tu marca personal.
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