viernes, 28 de enero de 2011

¿Te suicidarías por mirarle? Es de imbéciles, ¿no?

 Mirar a Kaya era un suicidio. Tenía los ojos más raros del mundo: a veces plateados, como si tuviera todas las jodidas dagas del mundo metidas en las cuencas. Otras, eran casi negros, una fusión de todos los colores; hasta distinguías algunos brillando por el iris. El resto del tiempo, casi siempre lo más raro, las pupilas desaparecían y era noche cerrada en sus ojos. Variaba según su ánimo. Y era un suicidio por muchas razones; en mi caso, te enamoraban. Esa terrible sensación de mierda que no te deja pensar en nada más. Para Gary  y el resto era "peligro", palpable en cada bocanada de aire que respiraban demasiado cerca de Kaya. Porque era una bruja. De las malas, la que daba manzanas envenenadas y lanzaban hechizos contra los inocentes para destruirlos. No era piadosa con nadie, y era capaz de matar a todo el que le estorbase. Llámenle suerte si quieren, pero nunca intentó hacerme nada más allá de los juegos.
 Omitiendo, claro, ciertos momentos de violencia calificación R. O pudo ser sólo PG13.

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