viernes, 31 de diciembre de 2010

Fireworks

 Aun no habíamos vuelto a nuestro lugarcito después de comprar los helados cuando empezaron. Se oía por todos lados el estruendoso sonido de las explosiones, y, por sobre nuestras cabezas, unas luces multicolores empezaron a reventarse. Me hicieron recordar a Meg, y en lo mucho que se perdía por estar ocupada con el negocio y sus hijas de visita. Miré de reojo a Maggie, que permanecía tiesa a mi lado derecho, apretándome la mano como si la vida se le escapase en ello, y busqué a Sue en el flanco izquierdo; ya algo más tarde supe que ella había empezado a correr en el momento en que el primero de los cohetes salió disparado. En aquellos momentos no me preocupó mucho su ausencia: Sue era de las que siempre volvían. Pero con Maggie  era diferente. No se había atrevido a seguir a su hermana, y se quedaba petrificada como estatua, boquiabierta y sorprendida. Le devolví la presión en los dedos y sonreí cuando volvió a mirarme.
–Puede ser la última oportunidad, Maggie.
–No, no me vas a hacer correr... ¿Qué pasa si me pongo mala?
 Sonreí de nuevo y me acuclillé frente a ella.
–¿Y si yo te llevó?–Saltó a mi espalda como un monito.
–Eso está mejor.
Feliz año nuevo, pequeños.

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