martes, 21 de diciembre de 2010

De abismos y hogueras

–¿Cómoda, milady?–Abyss gruño por lo bajo, sin pasar por alto que, más que sarcástico, el tal Bonfire estaba siendo amenazante.
–¿Sabes cómo me llamó tu jefe, gallina? Abyss. Un maldito abismo, enserio. Y no tengo idea de lo que quiso decir, sólo sé que soy una cosa, y aquí a las cosas no las tratan bien. ¿Serías tú tan amable como para explicarme esas rarezas de las que me hablaron?
–No gracias, milady. Por desgracia no me da la gana, milady.
–¡CÁLLATE!–Repetía esa palabra ahora con sorna, con carcajadas mal disimuladas.  A Abyss eso la ponía aun más furiosa, si es que era posible, provocándole odio en todas sus fibras. 
 Y lo peor era su presencia, el que estuviera allí parado, riéndose del encarcelamiento de Abyss, con esa actitud de "soyeldiosomnipotenteytúunamalditamoscaenmisopa", y dándose a mostrar como alguien a quien no le interesaba absolutamente nada. Y en todo caso, él tenía algo de similar con la nada: ambos eran inexplicables en todas sus formas. Jodidamente inexplicables.

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