lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Te he dicho todo lo que te quiero?

 La sandía le latió con fuerza en el pecho. "Pum, pum. Pum, pum". La chica-calabaza mira el regalo envuelto en papel aluminio, de ese en el que vienen los chocolates, y se le encoge la sandía, de nuevo. El chico de los ojos de luz se queda allí, flotando con la suave brisa, intentando que su calabacita le mire para poder lanzarse en sus pupilas y chapotear en su amor un rato. Si sigue con esa cara para con el regalo, no le quedará amor a su chico.
–¿Te gustó?–preguntó él.
–Aun no lo abro...
–Pero ya sabes qué es–La chica-calabaza sonríe un poquito, asomando unas estrellas por entre los dientes, y se mira las constelaciones en los brazos.
–Oye...¿Te he dicho todo lo que te quiero?
Y, bueno,
¿qué le dieron a la chica-calabaza?

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