lunes, 22 de noviembre de 2010

Tuviste un traspié

 Estaba helada hasta los huesos. Tal vez había sido una mala idea el quedarse durmiendo en el sofá. Abrió el grifo y se metió a la ducha, aun con esa ropa manchada, ya que no se daba cuenta con lo cansada que estaba. Cuando la camiseta y los pantalones se le pegaron al cuerpo, se quitó las prendas y se quedo absorta en mirarse las pecas que le salpicaban la piel. A él le gustaban esas pecas, pero a ella no. No mientras cada una significará una nueva herida física. Con mucho cuidado, se pasó la esponja por el cuerpo arañado y esa mordida en el hombro. El agua se iba tornando rojiza y luego se escabullía por las tuberías. Alguien la estrecho desde la espalda con fuerza y ella tembló con pavor.
-Tranquila, Mary. ¿Por qué te fuiste anoche? -Mary se quedó quieta y sintió algo más húmedo que el agua en sus cabellos, más cálido. Linda lloraba.
-Perdóname. Y créeme que no quieres saber ni lo que pasó ni donde fui.

No hay comentarios:

Publicar un comentario