Aparecía el primer rayo de luz por entre las colinas, teñidas de verde con el recién llegado verano. Incluso a esa horas de la madrugada, hacía mucho calor. Valerie llevaba toda la noche allí, en ropa interior, sonriendo con la llegada de la luz que la bañaba al fin, quitándole los temblores del agua que se le había pegado del arroyo. El primer rayo era como de... mandarina. El segundo de limón. Los demás eran muchos cítricos juntos. Cuando ya era visible todo el esplendor del Sol, Jane fue a su lado.
-¿Qué estás viendo, Val?
-Nada...Luz de mandarina con kiwi...Como la fuente de frutas de tu mamá.
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