Se acariciaba lento, amorosa. Tenía la cabeza echada hacia atrás y se enredaban los rizos sobre la almohada. Yo sólo la miraba, sus curvas, sus movimientos algo frenéticos. Soltaba exclamaciones de vez en cuando, sensual, como siempre, y me miraba con los ojos golosos de más. Cuando hubo terminado, fue tiempo de quitar sus manos y abalanzarse sobre ella... Todo por un buen lunes.
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