Eran esos horribles momentos de absoluta frialdad los que más le preocupaban. Esos momentos en que era plenamente consciente de que, la verdad, las personas a su alrededor le importaban un pepino.
Era entonces cuando estaba segura de ser un monstruo, cuando pensaba en que sería capaz de cargárselos a todos...
Sinremordimientos.
Y ninguno de ellos sabía con quién se estaban metiendo.
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