Me voy a meter en la boca del lobo y voy a obligarle a morder. A ver si se atreve. A ver si puede conmigo. Le voy a coger las fauces y voy a quitarle un par de dientes. Quiero verle aullando de dolor, y a mí como titánide con un gran premio en mis manos.
— Quiero que esto quede claro, ¿me oyes? No te perdonaré otro error con esto, Bang. Tu deber es matar a ese chico, no ir de la mano por la puta playa con él.
— Aquí no hay playas— X le lanzó una mirada fulminante a Bang. La chica, inmutable, le sacó el cigarrillo del cenicero y le dio una calada.
— Como sigas jugando a ser una heroína, esto te va a costar caro; más caro que tu jodido pellejo.
Bien, eso era todo.
— Mira, ahora tú escúchame bien, X. Yo no trabajo aquí por tu maldito dinero. Tengo suficiente con el dinero de mis padres, demonios. Me importa poco si me echas de este puto lugar, y si intentas hacerte el valiente conmigo, a quien le va a costar caro es a tí.
Bang se levantó de un elegante salto, dejó el cigarrillo sobre unos papeles, aparentemente importantes, observándoles quemarse lentamente, y caminó hacia la puerta.
Pero se detuvo antes de abrir.
— Y por cierto, yo no juego a ser heroína. Quiero ser una jodida titánide, y tú serás el primero en enterarte... Por las malas, X.
Por la mala, joder, claro que sí. No podría ser de otra forma, ¿cierto? No, nunca.
ResponderEliminar(creo que llevo tiempo sin leerte, bueno, estaré por este lugar un rato, creo que tengo bastante para cureosear)