Dijeron haberme encontrado tirada en la acera, pero yo ya no sabía qué creer... Si realmente había visto a Sansón o era otra de mis alucinaciones... ¿Y que había del camión? ¿Había sido imaginario también?
Katrina colocó su pequeña mano regordeta sobre mi frente para tomarme la temperatura.
— No tienes fiebre, pero llevas repitendo tanto "Sansón" que ya me estás asustando, Dalila...
— No es nada.
— Aun así... ¿Cómo llegaste hasta aquí? Entiendo que soy tu prima, pero no creo que hayas venido porque sí a verme.
— Buscó a alguien... Un chico, Katrina— Katrina sonrió un poco, y sus ojillos negros brillaron con diversión. Preferí no prestarle atención a ese hecho.
— ¿Es el chico con el que solías estar?
Asentí una vez. Recordar a Sansón era como abrir una llaga incurable y meterle los dedos para hacerla aún peor.
Recordar a Sansón era como sumergirse en aguas turbulentas y abrir la boca... Temerario, adrenalínico...
..., estúpido
pero más estúpido sería no recordarlo.
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