— Sybille, ¿no dijiste que no tenías nada?
— Sí... ¿por qué preguntas?—La chica enarcó una ceja y Cazador suspiró.
— ¿De dónde has sacado ese traje?
— Oh... Se lo robé a una cazadora que encontré muerta en el bosque.
— Se merecía morir con algo, ¿no crees?
— Se merecía que la descuartizara, amigo, pero fui piadosa y le dejé mi vestido y sus botas incómodas.
— ¿Realmente estaba muerta? Tal vez sólo estaba inconsciente.
—Tal vez, pero necesitaba probar sus armas en algo, ¿no?
Es un nombre perfecto, Sybille. Y me agrada.
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