martes, 14 de diciembre de 2010

Las niñas que se prueban zapatos de cabaret no se los pueden quitar luego

- Nunca me has dicho por qué te volviste... prostituta- Claudia mantuvo la vista fija en el cuerpo de Piper, sus pechos redondos, sus curvas mortales. Un leve sonrojo le tiñó las mejillas mientras trazaba líneas en su cuadernito gastado.
- Nunca lo habías preguntado- respondió la otra con una risilla sin humor. Le dio una de sus tantas caladas al cigarrillo en su mano izquierda y soltó lentamente el humo.
- Bueno, ¿y bien? ¿Qué fue?
- ...
- ¿No vas a responder?
- Las niñas no deberían usar zapatos de cabaret. Tarde mucho en darme cuenta. Para entonces, ya había pasado por unos 60 abrazos de ojos bonitos, cariño.

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