Escritora tenía una casa hecha especialmente para amantes de letras. Ninguna habitación se salvaba de su enorme biblioteca, que debía comprender todos los libros escritos por el hombre (y la mujer), o de sus miles de máquinas de escribir fáciles de usar. Tenía un sólo ordenador en toda su enorme casa, y siempre o perdía entre tanto papel, y un jardín lleno de rosas con una elefanta paseandose siempre.
Cuando Jane entró a hurtadillas para buscar su pelota, no se sorprendió ni por la casa ni por la elafanta... sólo formó una "O" con su boca cuando vio a Escritora y su antifaz de letras.
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