viernes, 17 de septiembre de 2010

Kamila juega con cuchillas cuando curiosea bañeras...

 Se miró al espejo con una expresión extraña, mezcla de melancolía y rabia. Alguien aporreaba la puerta, pero ella había cerrado con llave y aquella persona se estaba cansando rápido. Kamila había llenado la bañera de agua y espuma. Quitó suavemente la bata de su cuerpo, sintiendo la tela que le recorría la piel. Se sumergió con cuidado, que tenía el cuero todo helado y se quemaría. Cuando se quedó quieta, cómoda y con la cara nada más fuera del agua, cogió la cuchilla de afeitar que Martín había olvidado. Miró el maravilloso filo y se la pasó, como prueba, por la cabellera oscura. Al primer roce, cayó un mechón de pelo hasta las aguas. Con una sonrisa torcida, la colocó junto a su pierna, comparando el metal con la pálida piel de su carne.
 Primero, no ocurrió nada. Luego de unos segundos, que se le hicieron eternos a Kamila, unas gotitas rojas tiñeron la pierna de la muchachita y las transparentes aguas.
-¡Kamila!-La chica no podía captar bien lo que Martín le decía. Por accidente, había llevado la navaja hasta sus muñecas, y la sangre corría por sus brazos y le inundaba el cuerpo-.¡Kamila! ¡¿Qué hiciste?!
-S-sólo era un... juego, Martín...Un juego.

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