viernes, 27 de agosto de 2010

Cuando Linda baila...

...se detiene el tiempo para todo. No nos queda más remedio que verle toda la danza. Y no nos molesta, por que no baila mal en lo más mínimo. Tiene unas piernas, enfundadas en botas rojas, que quedan fantásticas con su baile y, a veces, unos movimientos que de inocentes no tienen nada. Todo se mezcla, como crema y fruta, dejándonos con ojos abiertos y cuerpos temblones. Que le guste sacar a bailar siempre a alguien resulta de veras divertido. Nadie se mueve como Linda. Nadie la iguala. Es para desternillarse de la risa cuando se le ocurra jalar de Matt para que la acompañe. El chico tiene dos incurables pies izquierdos, que ha tratado de arreglar con clases llevadas al fracaso. Intenta seguirle el ritmo a las curvas de Linda, pero ya te habrás dado cuenta de que la cosa no resulta. Y seguimos viéndola bailar, con sus pasitos exóticos, sus curvas guapas y su olor a galletas multicolores de Margaret.
P.D: Hablando de galletas multicolores, creo que sacaré unas de la nevera. Hoy, Margaret salió.

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