Jane buscó por toda la casa, desde su cuarto al de Matt, por la cocina y el baño, entre la nieve recién caída del jardín, pero no halló su osito por ningún lado. Desesperada, revisó de nuevo..., y de nuevo..., y de nuevo. El oso no estaba. De pronto, la contestadora sonó y la niña se puso a oir el mensaje:
"Cariño, recuerda que tu osito lo dejaste bajo la almohada anoche. Besos de Matilde".
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